Pinturas de frida kahlo las dos fridas

Pinturas de frida kahlo las dos fridas

Cuadros de Frida Kahlo

En 1939 Frida Kahlo realizó un viaje a Europa, donde conoció a los surrealistas en París, con los que no estaba de acuerdo y se sentía muy molesta. Esto, y muchos otros problemas de salud, tuvieron un profundo efecto en el estado de ánimo del artista durante este periodo. De regreso a México, Frida decidió dejar la casa que compartía con su marido y regresar a la casa familiar en Coyoacán. Fueron años en los que se produjeron muchos acontecimientos en la vida de Frida que marcaron su existencia. De hecho, la obra en cuestión surgió en un momento de gran dolor para la artista, causado por el sufrimiento de su divorcio de su amado marido, Diego Rivera.

La columna rota

Vincenzo Musacchio, un artista que ha estado trabajando recientemente en su desarrollo artístico, ha encontrado en esta obra su punto cero, un nuevo punto de partida desde el que empezar de nuevo. Para esta obra ha estudiado ampliamente la figura de Frida y cada uno de los temas del collage tiene su propio significado e historia vinculada a la figura de Frida.

Isabella, una joven artista y escultora del Véneto, ha propuesto no sólo un retrato de Frida hecho con alambre doblado a mano, sino también un corazón anatómico, tema reproducido a menudo por Frida en sus cuadros.

«Dos hijas de la perestrioka, aunque nacidas en épocas y continentes diferentes, Ludmilla y Frida están unidas por el fil rouge de la revolución, habiendo vivido ambas el renacimiento de sus respectivos países Rusia y México.

El ciervo herido

En la mente de cualquiera, la palabra «Frida» (abreviatura de su largo nombre completo, Magdalena Carmen Frida Kahlo y Calderón) evoca la iconográfica ceja única, el bigote en el labio superior, los peinados floreados, una serie interminable de autorretratos sufrientes.

El camino que llevó a una chica aparentemente normal -aunque con mala suerte desde pequeña-, con cinco hermanas, una madre extremadamente católica y un padre epiléptico, a convertirse en un verdadero icono del arte, pero no sólo, pasa por una vida agitada, hecha de un amor ficticio, una salud atormentada, una pasión política y un tranvía. Pero procedamos en orden.

La madre de Frida no aprobó el matrimonio: dijo que la pareja parecía un elefante y una paloma. Se casaron por lo civil, rechazando de un plumazo las convenciones del catolicismo y de la burguesía. Ambos, fervientes comunistas, unidos por su pasión por el arte, desarrollaron una relación compleja y polifacética, hecha de profundo amor y a veces de odio.

Autorretrato con monos

Artista mexicana de renombre internacional, su producción abarca unos doscientos cuadros, bodegones, retratos de animales y, en un número predominante, autorretratos. No es casualidad que ella misma dijera que éste era su tema favorito porque era con ella misma con quien pasaba la mayor parte de su tiempo.

El paraíso amargo de Frida, seductor y de rasgos fuertes, fascinó a todos los que la conocieron, y no es casualidad que fuera fotografiada por grandes artistas como Immogen Cunningam, Edward Weston, Dora Maar y Lucienne Bloch. Casi siempre fue retratada con el pelo recogido, de color negro, a veces con algunas flores como adorno y casi siempre con el traje de las mujeres de Tehuantepec, símbolo de belleza y encanto, pero también de valor, fuerza e inteligencia.