Imagenes de autoconcepto y autoestima

Imagenes de autoconcepto y autoestima

Prueba de autoestima

Tal y como se recoge ampliamente en los estudios sobre el tema, el Yo, como forma organizada y totalmente subjetiva de sentirse en el mundo y de percibir su relación con el mundo, se origina, se organiza y se estructura en el curso de las interacciones con el mundo exterior y con los demás. El Yo tiene la función de guiar el comportamiento y organizar la experiencia pasada dentro de categorías de conocimiento homogéneas y funcionales.

O. Kernberg, quien elabora una nueva perspectiva teórica sobre la teoría del Yo, a partir del estudio de sujetos fronterizos hospitalizados, afectados por la patología narcisista del Yo. En este modelo, Kernberg explica que el yo se vuelve patológicamente grandioso como defensa contra la inversión en los demás y, en particular, contra la dependencia de los demás.

Clarkson, P., (1989), Gestalt counseling in action, Sage Publications, Londres, tard.it.: (editado por) Ciarlantini P. Gestalt-counseling, per una consulenza psicologica proattiva nella relazione d’aiuto, Roma, Sovera, ,1992.

Ejercicios de autoestima

Toda acción (o no acción) está sujeta a una evaluación subjetiva. La propia evaluación es casi automática, y es difícil que una persona sea realmente consciente de ella o reflexione sobre ella, a menos que se le induzca a hacerlo o se le estimule a reelaborar el juicio inicial. Y es precisamente la inmediatez con la que a menudo emitimos un juicio sobre nosotros mismos, nuestras relaciones y los demás, lo que nos lleva a pensar que esa forma de pensar es coherente con nuestra propia persona, emociones y aspiraciones, y que, en consecuencia, no necesita ninguna revisión crítica.

Psicología de la autoestima pdf

Naturalmente, si tenemos una baja autoestima, nos vemos negativamente, tenemos sentimientos de inadecuación, vergüenza, ansiedad y culpa. No nos sentimos bien en nuestra propia piel, mostrándolo al mundo y en la forma en que nos relacionamos y afrontamos todos los ámbitos de nuestra vida.

Las personas que ven su aspecto físico como algo negativo son propensas a intentar ocultarlo, devaluarlo o incluso cambiarlo con tratamientos e intervenciones cosméticas. Toda esta búsqueda de una imagen ideal, de la perfección, de un estándar de belleza, genera una insatisfacción constante.

Si creemos que tenemos una gran limitación intelectual, podemos adoptar comportamientos que acaben confirmándola, evitando estudiar y aprender algo nuevo, porque pensamos que no seremos capaces de aprender.

La autoestima es sinónimo de

Desde una edad muy temprana todos empezamos a diferenciarnos como personas separadas e independientes de nuestro entorno (y de la figura materna) principalmente a través de nuestro cuerpo. Los límites del cuerpo son la barrera permeable que desde el principio de la vida nos permite experimentar, a nivel sensorial, toda una serie de «diferencias»: entre un interior y un exterior, un antes y un después (la satisfacción de una necesidad), un delante y un detrás…

Estas categorías mentales primordiales constituyen la base de los elementos a partir de los cuales se estructura el esquema corporal y con él una representación del yo como sujeto independiente en comunicación con el mundo exterior. Desde estas primeras etapas, la relación de cuidado hace una contribución fundamental. Tanto la teoría del apego como la psicología del yo y otras corrientes psicoanalíticas sostienen que la imagen del yo se estructura a partir de los intercambios interactivos y repetitivos que se producen entre el adulto y el niño.

Todos necesitamos saber quiénes somos, tener una idea suficientemente coherente de qué tipo de personas somos, de lo que nos caracteriza y nos diferencia de los demás. Y necesitamos, si es posible, sentir que esta imagen que tenemos de nosotros mismos no sólo no es demasiado contradictoria, sino que es lo suficientemente positiva, que nos devuelve el sentimiento de que somos, después de todo, personas dignas de estima y afecto.