Mesa de los pecados capitales

Mesa de los pecados capitales

La gula, pecado capital

En el medallón de la muerte, aparece la prosopopeya de la muerte, que escondida detrás de la cama está a punto de golpear al enfermo con su flecha letal. Encima están los iconos de un demonio y un ángel, símbolos del Mal y del Bien, que el moribundo puede haber escuchado o no a lo largo de su casi completa existencia.

Las siete escenas del «iris» muestran los pecados capitales, cada uno con su propia indicación en latín: en la parte inferior está la Ira, luego, en el sentido de las agujas del reloj, la Envidia, la Avaricia, la Gula, la Pereza, la Lujuria y la Soberbia.

El hombre que lleva el pesado saco a la espalda simboliza la condición de quienes están oprimidos por este pesado e insoportable vicio, que les hace sufrir durante toda su vida y por el que, además, serán castigados.

En La Garganta, dos campesinos comen y beben en exceso delante de un niño obeso, símbolo de las consecuencias terrenales del abuso de los placeres de la mesa. También aquí los códigos proxémicos evocan la idea de desorden, no sólo físico sino también espiritual.

Significado religioso de la lujuria

Hoy en día, estas siete «trampas» aparecen con frecuencia en la cultura popular, incluso las encontramos en grandes películas. Al estar rodeado de los siete pecados capitales en la televisión, las grandes pantallas y las redes sociales, me puse a pensar en cuáles podrían ser las mayores trampas morales del email marketing. ¿No sería bueno tener una hoja de ruta/guía para el buen correo electrónico?

El envío de mensajes de correo electrónico con contenido valioso le ayuda a establecer relaciones con los miembros de su lista y a que le conozcan, como por ejemplo, avisándoles de su nueva entrada en el blog o de su último podcast, o incluso dispensando píldoras de consejos rápidos u otro contenido útil. Y recuerde complementar estos correos electrónicos con ofertas periódicas relevantes. No olvides nunca que tus lectores nunca se unirían a tu lista si no estuvieran interesados en ti, en tu contenido y en lo que tienes que decir. Si transmites valor, nunca serás una plaga.

Las personas que se dan cuenta de que no encajan en tu lista pueden darse de baja, pero cuando lo hacen te ahorran tiempo, dinero y energía. Para combatir este temor, puede desactivar con seguridad las notificaciones de baja y dejar de comprobar regularmente cuántas personas han abandonado su lista. Parece una tontería pero psicológicamente ayuda mucho.

León del orgullo

En el Libro del Apocalipsis, el primer sello roto evoca lógicamente al líder de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: Alexandros Mograine Conquest/Pestilencia, en su caballo blanco. Tras él vienen la Guerra en un corcel rojo, el Hambre en una montura negra, y finalmente la Muerte en un caballo pálido.

En efecto, si excluimos el prólogo del primer capítulo, primero encarnamos a la Muerte en la pálida y demacrada Desesperación, luego vemos al Hambre (que aquí se convierte en Furia) y su adorada Destrucción negra, después encarnamos a la Guerra y su flamígera Ruina, y finalmente, en un futuro cuarto capítulo deberíamos poder encarnar a Conquista/Pestilencia, con su corcel blanco, su corona y su arco y armas.

Además de utilizar sus icónicas pistolas, que sustituyen al arco del mito bíblico, y de llevar con estilo su capucha, que a su vez sustituye a la corona, Jones / Strife empuja constantemente a Furia a hacer lo correcto y a desafiar el papel que le han impuesto.

El pecado de la gula es sinónimo de

El texto vernáculo alude continuamente (vv. 64-84) a elementos presentes en la miniatura: la noche y el día, representados por las dos esferas (v. 1); el pasado y el presente (v. 2), en el marco del espejo; la definición de la Prudencia en el De civitate Dei (v. 3 ss.); finalmente, en el último verso, la mención del Vicio correspondiente, representado en la imagen por Sardanápalo, a quien la suave Prudencia aplasta con una sonrisa bajo sus pies:

Inmediatamente después de Prudentia viene Fortitudo («Segue mo’ l’altra magnanima e grande / Donna doppo la prima», en los versos de Bartolomé), definido con un pasaje tomado del De diversis quaestionibus octoginta tribus, LXXXIII, qu. 61, de Agustín, que va acompañado de la habitual «bibliografía» agustiniana, que remite, tramposamente en el título, al tratado De dono perseverantiae de Agustín:

Luego viene la Temperantia, definida retomando un pasaje del tratado agustiniano De libero arbitrio, I, 13, como se especifica en la bibliografía, que también remite al tratado agustiniano De continentia: